Qué es un dominio y cómo funciona
Un dominio es el nombre que identifica tu web en internet: la dirección que escriben los visitantes en el navegador para llegar a tu sitio. Detrás de ese nombre hay un sistema técnico que traduce ese nombre en una dirección IP numérica, que es lo que los servidores realmente entienden.
Cómo funciona el sistema de dominios
Cuando alguien escribe tudominio.com en el navegador, el ordenador consulta a un servidor DNS para saber qué IP corresponde a ese nombre. El servidor DNS devuelve la IP del servidor donde está alojada tu web, y el navegador se conecta directamente a esa IP para cargar el contenido.
Este proceso ocurre en milisegundos y es completamente transparente para el usuario. El sistema DNS es como la guía de teléfonos de internet: convierte nombres en números.
Partes de un dominio
Un dominio tiene varias partes. Tomando www.ispactivo.com como ejemplo: com es el TLD (Top Level Domain) o extensión, ispactivo es el nombre de dominio de segundo nivel, y www es un subdominio. El dominio que registras y que te pertenece es la combinación del nombre y la extensión: ispactivo.com.
Diferencia entre dominio y hosting
El dominio es la dirección; el hosting es el espacio donde están los archivos. Sin dominio, nadie sabe cómo llegar a tu web. Sin hosting, no hay nada que mostrar cuando lleguen. Los dos son necesarios, pero son servicios independientes que puedes contratar por separado o juntos.
En ISPACTIVO puedes contratar tanto el registro del dominio como el hosting web ecológico desde el mismo panel, lo que simplifica la gestión de ambos.
Quién gestiona los dominios: registradores y ICANN
Los dominios se registran a través de empresas autorizadas llamadas registradores (registrars). Esas empresas están acreditadas por la ICANN, el organismo internacional que coordina el sistema de nombres de dominio a nivel global. Para extensiones de país como .es, la autoridad es el organismo nacional correspondiente (Red.es en el caso de España).
¿Qué pasa si no renuevas el dominio?
Un dominio se registra por periodos de uno o más años. Si no lo renuevas antes de que expire, pasa por un periodo de gracia donde todavía puedes recuperarlo (con posible recargo), luego a un periodo de redención más caro, y finalmente queda disponible para que cualquier persona lo registre. Perder el dominio de tu negocio por un olvido es una situación evitable con las renovaciones automáticas activadas.