Diferencia entre dominio y hosting: qué es cada uno
Dominio y hosting se contratan juntos en muchos casos y mucha gente los trata como si fueran lo mismo. No lo son. Confundirlos tiene consecuencias prácticas: no saber qué está fallando cuando la web no carga, no entender qué estás renovando cuando llega la factura, y tomar decisiones incorrectas cuando quieres cambiar de proveedor.
El dominio: tu dirección en internet
El dominio es el nombre que escriben los visitantes para encontrar tu web: ispactivo.com, tuempresa.es, minegocio.com. Es solo una dirección, un nombre registrado en una base de datos global (el sistema DNS) que apunta a la IP del servidor donde está alojada tu web.
El dominio se registra con un registrador (Namecheap, GoDaddy, ISPACTIVO, el ICANN accredited registrar que prefieras) y se renueva cada año o cada varios años según el contrato. Si no renuevas el dominio, alguien más puede registrarlo y tu web, tu email y tu identidad online desaparecen.
Tener el dominio registrado no significa tener web. Solo tienes el nombre. Para que ese nombre lleve a algún sitio, necesitas hosting.
El hosting: donde vive tu web
El hosting es el servidor físico o virtual donde están almacenados los archivos de tu web (el HTML, el PHP, las imágenes, la base de datos). Cuando alguien escribe tu dominio en el navegador, el DNS traduce ese nombre a la IP del servidor de hosting, el servidor recibe la petición y devuelve los archivos de tu web.
El hosting tiene características técnicas que el dominio no tiene: espacio en disco, RAM, CPU, versión de PHP, bases de datos disponibles, ancho de banda. La velocidad y disponibilidad de tu web dependen del hosting, no del dominio.
Cómo se conectan dominio y hosting
La conexión entre dominio y hosting se hace a través de los nameservers (servidores de nombres). En los ajustes del registrador donde tienes el dominio, configuras los nameservers del proveedor de hosting. Esos nameservers contienen el registro DNS de tipo A que apunta el dominio a la IP del servidor.
Por eso puedes tener el dominio en un proveedor y el hosting en otro sin problema: el dominio apunta al hosting mediante los nameservers. Y por eso también, cuando cambias de hosting, no necesitas cambiar de dominio: basta con actualizar los nameservers para que el dominio apunte al nuevo servidor.
Pueden estar en el mismo proveedor o en proveedores distintos
Lo más habitual al empezar es contratar dominio y hosting en el mismo proveedor porque simplifica la configuración: el proveedor conecta el dominio al hosting automáticamente. En ISPACTIVO puedes registrar el dominio y contratar el hosting en el mismo lugar, y la conexión es automática sin tocar nada de DNS.
Con el tiempo, puede tener sentido separar el dominio del hosting: registrar el dominio en un registrador especializado y el hosting en el proveedor técnicamente más adecuado para tu proyecto. Muchas empresas hacen esto para no depender de un solo proveedor para los dos servicios críticos.
Qué pasa si no renuevas cada uno
Si el dominio caduca y no lo renuevas: el nombre queda libre y alguien puede registrarlo. Tu web sigue funcionando pero nadie puede encontrarla por el nombre de dominio. Tu email corporativo también deja de funcionar.
Si el hosting caduca y no lo renuevas: los archivos de tu web pueden eliminarse después del período de gracia (habitualmente 30 días). El dominio sigue siendo tuyo pero no hay nada que mostrar cuando alguien lo visita.
Los dos son servicios de renovación periódica. Activa la renovación automática en ambos o pon recordatorios con antelación suficiente (60 días mínimo) para actuar si hay algún problema con el pago.